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Una visión cercana y más íntima de Santa Teresa de Calcuta, mediante la recopilación de cartas que ella escribió a sus más cercanos, es la que nos entrega en este libro el padre Brian Kolodiejchuk, postulador para la causa de su canonización.
Aborda los innumerables crímenes cometidos por la Iglesia de Roma en nombre de Cristo desde el año 323, cuando apoyada por el emperador Constantino pasó de víctima a victimaria.
Qué bien nos hace escuchar hoy esas palabras, cuando muchas veces nuestra alma está triste o nos encontramos agobiados o cuando abunda a nuestro alrededor sólo un remedo de la verdadera alegría.
María siente que la presencia de Dios en su alma y en su seno le impelía a emprender la marcha para servir. Su corazón estaba pleno del amor de Dios "plena de gracia" la había llamado el ángel, pero ese amor le mueve a emprender la marcha.
Con el presente libro, Editorial Patris pone a disposición de los miembros del Movimiento de Schoenstatt esta serie de preguntas y respuestas que, así lo esperamos, podrá serles particularmente útil.
En este trabajo nos ocuparemos de aquello que da vitalidad y fuerza a Schoenstatt, de aquello que lo mantiene como movimiento y lo conforma como un organismo dinámico «Familia de Schoenstatt», más que como organización funcional y efectiva.
Hoy queremos conversar contigo esta oración. La aprendimos de nuestras madres, cuando ellas, junto a tu imagen, nos enseñaban a decir: "Dios te salve, María..." Nunca la hemos olvidado.
En este libro hemos querido recoger en forma particular lo que atañe a la Liga Apostólica y, en concreto, a los miembros de la Liga. La obra de las Familias de Schoenstatt comprende diversas comunidades, a saber, la Liga Apostólica de Familias, la Federación de Familias y el Instituto de Familias.
El objeto de nuestras reflexiones: la autoeducación guiada por el ideal personal, tiene por finalidad precisamente la dignificación de la persona humana, la conquista de la plena libertad de los hijos de Dios.
"Desde que Isabel te proclamó bienaventurada, hombres y mujeres, multitudes a lo largo de los siglos, te han llamado bienaventurada, dichosa, feliz. La alabanza a tu nombre, María, nunca ha cesado. Generación tras generación cantan tu grandeza. Y hoy nosotros, llenos de gratitud, nos unimos al coro de voces que resuena en el cielo y en la tierra, para decirte una vez más: ¡Feliz, dichosa eres Virgen María:"